Una vez más, y esperamos que sea ya la última, volvemos a incidir sobre el asunto de las visitas personalizadas a los deudores. Lo hacemos a tenor de ciertas preguntas que hemos recibido de algún cliente que se interesa por esta práctica.

Dentro de la política de Segestion no entra la de visitar a los posibles deudores. Es una determinación que se tomó hace muchos años y, pese haberla puesto en práctica en fase experimental, nunca se implantó como método de presión. La respuesta a esta falta de puesta en práctica se encontró al valorar que, no por visitar a los deudores, había una incidencia de mayor efectividad en el recobro.

Hay clientes que piensan que el personarse en la empresa/domicilio del deudor aporta ventajas. ¿Qué ventajas? La verdad es que no aporta absolutamente nada. Solo se podría entender si esta visita fuera efectuada con ánimo de amedrentar o presionar física/psíquicamente al que debe, cosa ésta que Segestion no practica.

Segestion tiene un método riguroso en cuanto a la forma y manera de reclamar en la que no concibe el tener que amenazar a nadie. El propio sistema delimita claramente entre el deudor que quiere pagar en vía amistosa y el que niega el pago. Las medidas y formas de presión permiten saber qué tema se podrá resolver sin llegar a juicio y cual acabará en demanda. Y esto sin personarse en el domicilio del que debe.

Pongamos que tenemos un deudor que es el responsable de Papelería Romero. Nos personamos en ella y pedimos entrevistarnos con el responsable. En el 99% de los casos nos van a responder que no está… ( seguro que está en su despacho). ¿Volvemos más tarde? ¿Lo intentamos mañana? A continuación nos surge la pregunta: ¿De qué sirve la visita?

Otro ejemplo. Fuera de horas de trabajo, nos personamos en el domicilio particular de un deudor. Nos presentamos, le explicamos el tema y, con gran soltura el deudor nos contesta: la próxima semana les mando unos Pagarés. ¿De qué ha servido la visita si salimos de vació? ¿ Y si no manda los Pagarés? Pues bien, observen que en ambos casos, no hacía falta la visita ya que las respuestas obtenidas hubieran podido ser también por vía telefónica con el mismo resultado.

¿Qué espera un cliente cuando nos indica si ya hemos visitado a su deudor? ¿Qué lo hayamos amenazado? ¿Qué se sienta acobardado por nuestra presencia? Exactamente, ¿qué nos quiere decir? A veces, cuando un cliente me lo pregunta le indico que me explique el porqué quiere que lo visitemos y siempre no saben que contestar. Repetimos que la visita la entendemos solo como método coercitivo, de presión o amenazante. Insistimos que estos métodos no son los utilizados por Segestion para presionar al deudor. A parte de la filosofía propia de la manera de reclamar, añadimos ¿Cuántas personas deben ir a visitar: una, dos…? ¿Cuántas veces? ¿A qué horas? Y si no lo encuentras ¿debes volver y volver hasta que lo encuentres? Estas preguntas, posiblemente, no tienen respuesta.

Segestion puede proclamar bien alto que, en todos los años de su existencia, nunca ha tenido que involucrar a un cliente para que vaya a declarar ante cualquier juzgado por una actuación de un Gestor de Cobros. De ahí se deduce que, los sistemas que utilizamos, cuando menos, no penalizan al cliente con posible demandas por amenazas y coacciones debidas a sus reclamaciones de cantidad.

Debemos estar en el camino correcto.

Enric Mañe
Enric Mañé. Ha sido responsable del Departamento de Impagados durante catorce años. Profesor de la UOC. Actualmente imparte conferencias sobre impagados y presta asesoramiento a las empresas en cuanto a la prevención de la morosidad. Articulista en diferentes medios. El vigente año 2016 cumple 25 años en Segestion.

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